Jorge Molina
© Fotografía por Carlos Stalenhoef

Unas palabras del autor

Dicen que soy médico, pero la pasión pudo conmigo.

Nací en Castellón y me crié en Valencia. Allí estudié Medicina en los 90, fue una época apasionante. Descubrí la Cirugía Vascular en el Hospital Clínico de Valencia, y a continuación me marché a Barcelona a especializarme, a principios de los 2000. Fue la siguiente pasión.

De vuelta a mi tierra, y una vez asentado después de tanto trajín (o eso me creía yo), el gusanillo de mi más antigua pasión, siempre presente y nunca olvidada, comenzó a roerme por dentro.

Las historias.

Aún tardé unos pocos años en poder darle forma a mis inquietudes, en reconocer lo que siempre había estado ahí, delante de mí, casi sin verlo, desde incluso antes de mis más tempranos recuerdos, en los que aparecen mi abuelo o mi tía contándome un cuento.

Luego vino aprender a leer para poder ser autónomo disfrutando de las historias; después las primeras historietas y cómics; las primeras películas de cine; el descubrimiento de los juegos de rol (de los de papel, lápiz y dados), y de los videojuegos; y por supuesto, horas sin fin delante de novelas, riendo o llorando con sus personajes, disfrutando o sufriendo sus inquietudes, viviendo sus mundos.

Mi verdadera pasión son las historias. Así que llegó el momento de empezar a contarlas.

De la mano de Pablo Sebastià, 12 plumas negras se cruzaron en mi vida, el empujón necesario para creer que era posible. Ana Rosa Sanfeliu, Francisco Fernández, Suso Postigo, Pedro Pablo G. May y sobre todo Juan Bolea (y unos cuantos relatos negros después) cristalizaron esa inspiración en un paso adelante a la acción. Y la semilla de mi primera gran historia fue plantada.

Dos años más tarde, y con las vicisitudes propias de quien marcha a vivir a un país árabe, el alambique destiló "La navaja de Ockham". Nunca sufrí y disfruté tanto como ideándola y sobre todo escribiéndola. Sorprenderme con unos personajes que cobraban vida propia y trataban constantemente de írseme de las manos y contar sus propias historias, pero sobre todo reírme como nunca con las locas ideas que se me ocurrían. Y que finalmente quedaron plasmadas en la obra. En mi primera historia.

 

Ahora, esta historia es también vuestra. De todos vosotros. Para que la sufráis y la gocéis.

Jorge Molina